31.8.07

Paja mental de las 2 de la mañana

Somos gotas de agua en un océano, granos de arena en un desierto, a penas un residuo ínfimo en el universo, hijos de estrellas muertas hace eones.

Nos vemos azotados por circunstancias, situaciones, acontecimientos y por los demás. A penas somos capaces de ver más allá de nuestro entorno inmediato, de nuestro círculo trazado por lo cotidiano, por nuestro consciente que teme sobrecargarse de información y por nuestro subconsciente que teme todo lo que no ve.

Nacemos, vivimos y morimos en un vasto océano, movidos por mareas que no comprendemos, zarandeados por fenómenos injustos y no somos capaces de saber a donde vamos, de donde venimos o que es siquiera nuestra existencia.

En toda nuestra vida a penas discernimos un fragmento de la realidad, o de lo que nosotros creemos que es. Una visión subjetiva y deformada, un tapiz tejido por las manos de un millar de ciegos que nos rodean, cada uno con una imagen diferente en mente. De lejos, poco nos diferenciamos de esas moléculas de un gas que chocan entre ellas de un lado para otro, en lo que parece un caos, y que jamás podrán comprender que la suma de todos sus azarosos movimientos y choques es el viento.

Y así, mecidos en el seno de un todo incomprendido, dejamos pasar la vida. Los minutos y segundos se nos escapan entre los dedos, los días transcurren en parpadeos y ya la vejez nos acecha cuando aún no hemos comprendido nuestra juventud. Es muy fácil dejarse llevar por la corriente, pertenecer al viento, vivir nuestras vidas.

¿No sentís como ahora mismos estáis atrapados en vuestras vidas? Que difícil es romper eso para hacer las cosas mejor, que difícil es ver más allá de nuestra vida y nuestro presente, que imposible es salir de nuestro círculo.

Y al final de nuestra vida miraremos atrás, y veremos como vivimos nuestra vida y tal vez pensemos cuanto tiempo se nos ha desperdiciado y cuantas cosas podíamos haber hecho que no hicimos o que podríamos haber llevado a cabo mejor. Cual es el valor de nuestra vida, que hemos hecho con ella, en que gastamos nuestro tiempo. Tal vez si hubiéramos podido mirar con plena conciencia nuestra vida al comenzar, cuantos planes y cuantas ilusiones habríamos pensado tener, cuantas cosas extraordinarias y que tiempo bien aprovechado en un millón de cosas.

Pero estamos atrapados en el presente, un instante eterno y siempre cambiante en el que es fácil olvidarse del viento y el océano y vivir la vida siempre mecidos entre lo que fue y lo que será, atormentados por lo que pudo ser y lo que no será, felices de que lo alcanzado y de lo que deseamos alcanzar. Que imposible es romper esa frontera en el tiempo.

¿Cómo vamos a poder entender el todo que nos envuelve si no somos capaces de entender el todo que es nuestra vida? Sólo nos queda intentar hacerlo lo mejor posible, que no nos coma demasiado la inercia de nuestra vida y que no nos cieguen los millones de hebras que nos rodean y las increíbles cantidades de fluctuaciones que se mueven en ellas. Ser conscientes de todo ello y sacarle el máximo partido.

Ser capaz de cambiar el destino de otra gota de agua es ya una proeza. No debo olvidar el valor y el coste de esta proeza, pues podría aletargarme en mi presente. Hay que darlo todo, para que nunca pueda reprocharme haber podido dar más, y sin embargo sé que siempre diré del pasado: pudo ser más, pude hacerlo mejor.

Y ante la impotencia para romper mi propio círculo, mi único con suelo es ser una mota de impureza en el universo que terminará regresando al seno de plasma de una estrella.

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20.8.07

Viaje a Irlanda (III)

Veo que en estos post me estoy enrollando como las persianas, así que voy a intentar sintetizar un poco (pero sólo un poco xDD)

Día 3 (9 de Agosto): Kilkenny

Amanecido nublado el día 9, y salimos con miedo a que nos empezara a llover de un momento a otro. Cogimos temprano el bus que nos llevaría de Waterford a Kilkenny, situado al norte, como a hora y media de camino en bus.
La principal razón de escoger este destino es su castillo, aunque la ciudad la verdad también tiene bastantes cosas curiosas que ver, como luego descubrimos paseando. Cuando llegamos lo primero que fuimos a ver fue, precisamente, el castillo.

El castillo tiene un jardín trasero bastante bonito, con forma de cruz celta, y unos jardines delanteros enormes, más bien una pradera rodeada de árboles. En sus otros dos lados están a su izquierda un río y a su derecha la ciudad. El edificio en cuestión fue originalmente un castillo medieval que sufrió múltiples remodelaciones en siglos posteriores, que lo convirtieron más en una casa señorial que en una fortaleza. El muro que antiguamente cerraba el patio desapareció y ahora ese lado da a los jardines delanteros. También visitamos el interior, que únicamente puede hacerse en grupos guiados. La explicación fue en inglés, aunque había horas en las que las explicaciones eran en alemán o francés.

No sé porqué en todos los sitios que estuvimos nunca había explicaciones en castellano, pero sí en alemán, francés e incluso italiano. Podría decir que es porque hay pocos turistas españoles, lo cual sería falso porque vi bastantes más españoles que alemanes o franceses. Que poco nos quieren.
Aunque a la chica del guarda bultos le caímos majos, porque pensó que éramos italianos y al decirle que éramos españoles nos preguntó como decir “juntos”. Para mi que nos estaba tirando los tejos, bueno a mi seguro que no xDD

Por cierto que en el río había… cabezas. Siniestro ¿no? La explicación creo que era una feria de arte que se estaba celebrando en la ciudad. Creo. O tal vez sea costumbre irlandesa, que como ya no puede cortarle la cabeza a los ingleses, pues hacen estas cosas xDDDD


Mientras esperábamos a la hora de la visita fuimos a una tienda de recuerdos que había enfrente para resguardarnos de la lluvia.

Durante la visita del interior, en la que no se permitían cámaras ni hacer fotos, nos contaron la historia del castillo de la familia Butler, que construyó el castillo y que habitó en él hasta la guerra civil de independencia. Al parecer fue una familia considerablemente importante, con bastantes relaciones con la casa real inglesa. El castillo fue abandonado en la guerra, o después de ella, y cayó en un estado de gran abandono y deterioro, hasta que la familia Butler lo sacó a la venta. El caso es que el castillo sufrió, hace no muchos lustros, una reforma en la que se puso a punto prácticamente todo el interior, por las fotos que vimos. Restauraron todo y lo dejaron tal y como debía ser en época victoriana. Además de la restauración y la historia, nos hablaron de algunas curiosidades y de los elementos que había allí que eran de época.

Un par de curiosidades: las camas eran bastante cortas, insuficiente como para tumbarse a gusto. La razón es pura superstición: en la época pensaban que estar tumbados era cosa de muertos, luego si te tumbabas para dormir, podías morir por la noche. También son destacables los sillones de citas, que nosotros, malpensados siempre, evaluamos como posibles instrumentos orgiásticos de la época xDDD. Estos sillones eran como un óvalo dividido en cuatro secciones mediante un respaldo bajo. Los “novios” o los que correspondiese, se sentaban espalda contra espalda en ése sillón, cada uno en una sección enfrentada, y en los otros dos huecos se situaban dos “cuidadores” o “dueñas”, cuya función era escuchar la conversación de los otros.

La visita merece la pena, aunque sólo sea por ver algunas salas, como la galería en la que están la mayoría de lienzos de la familia, que es enorme, de dos pisos de altura, con vigas talladas y terminada en una cristalera con forma de bóveda de cañón

Cuando salimos del castillo aún era pronto para comer, así que miramos un par de ubicaciones interesantes en un mapa turístico de la ciudad que había cerca y fuimos a dar una vuelta por la ciudad a ver esos sitios. Por suerte ya no llovía.

Después de ver la calle principal llegamos a la catedral de Sta. María, que no estaba lejos. Y que yo sabía perfectamente donde estaba, por más que se metiesen con mi sentido de la orientación, que por cierto es excelente ¬¬. Una vez en la catedral, nos sentamos en un banco a comer, tras lo cual visitamos en interior, que era magnífico.

De la catedral, yo creo que valen más las imágenes que todas mis descripciones.




Después de la catedral decidimos seguir la calle principal hasta otra iglesia cuya torre en ruinas vimos. Pero ¡sorpresa! No podíamos acercarnos a verla porque… estaba en medio de una fábrica de guiness xD

Después fuimos a nuestra siguiente parada, creo que la iglesia de San canuto, a la que accedimos por un pasaje bastante bonito, seguramente herencia de la ciudad medieval. Esta iglesia sólo la vimos por fuera, ya que los muy timadores cobraban por entrar. Era bastante grande y rodeada de un cementerio bastante viejo. Junto a la iglesia, que está situada en un altozano de la ciudad, hay una torre que data del siglo X, que ya es decir. También se podía visitar a cambio de un par de euros. Tampoco subimos.




Bajamos entonces hacia una pequeña iglesia cercana, que aunque es de origen medieval, por dentro está completamente modernizada. En este punto yo, que me había ido arrepintiendo durante todo el camino y cada vez más de no haber subido a la torre, les convencí para volver, pues quería subir. Al final ellos también se apuntaron y la verdad, las vistas merecen la pena:




Lo cierto es que subir no era muy sencillo. Por dentro una serie de escaleras de mano de madera subían de un piso de madera a otro, pero claro, la torre se va estrechando al ascender, quedando cada evz menso espacio para la escalera. Cruzarse con gente que bajaba fue toda uan aventura en tan reducido espacio.
Desde la torre pudimos ver una iglesia que no habíamos visto aún, así que al bajar nos decidimos a ir a verla. Resultó ser la “Black Abbey”, que habíamos visto en el mapa pero no habíamos podido localizar antes. Allí nos sentamos un rato y después la visitamos.


Que cosas más curiosas, en la entrada había unos sarcófagos de piedra antiguos, como de adorno. Y en uno de ellos… eso:

xDDDD

Después de todo el día viendo cosas, estábamos bastante cansados. Así que después de ir al otro lado del río, volvimos a los jardines del castillo y nos tiramos en la hierba, a dormir o escuchar música o, en mi caso, buscar tréboles de 4 hojas, hasta que fue la hora de coger el bus de vuelta.

Por la noche decidimos que al día siguiente haríamos una excursión más “ligera”, pues estábamos cansados. El sitio era la abadía de Jerkpoint.

Día 4 (10 de Agosto): El autobusero borde y la habitación perdida.

Dispuestos a ir a Jerkpoint, nos levantamos temprano y fuimos a coger el bus que nos llevaría a Waterford, donde saldría poco después un bus a la abadía de Jerkpoint. Pero como es obvio por el título del día, algo pasó por lo que no fuimos a Jerpoint. Y ese algo fue el único autobusero borde de toda la ciudad.

Justo cuando llegó el bus, nos dimos cuenta los tres de que no teníamos suelto para pagarnos los billetes, 1,3 euros por cabeza. Y el autobusero, un hombre bastante mayor y con muy mala leche dijo que no nos podía coger o no nos quería coger un billete de 20. Y el tío, bastante bordemente y enfadado, dijo que estábamos retrasando el bus, que la gente tenía que ir a trabajar y nosotros no podíamos pagar con 20 euros, así que nos bajáramos. Flipante. Incluso una señora que también iba a subir, viendo la escena, ofreció pagarnos porque ella tenía algo suelto, aunque creo que no sabía que éramos los tres quienes no podíamos pagarlo.

Al perder ese bus, el siguiente que pasaba 15 minutos después ya no llegaría a tiempo para coger en Waterford el bus a jerkpoint, y sólo había dos buses a jerkpoint en todo en día, y el segundo era el que tendríamos que coger de vuelta, así que al final no hubo excursión. Nos pasamos el día en casa frikeando y pasando el rato, hasta que Luz nos puso una serie de 6 capítulos que está guapísima: “The Lost Room”.

Es una serie americana, que está traducida, y sólo consta de 6 capítulos, al término de los cuales tiene final cerrado de la historia principal, aunque con toda la pinta de querer tener una segunda temporada. No quiero contar demasiado de esta serie, baste decir que es muy original y mola mucho, aunque tenía un guión algo flojo. No le sacan todo el potencial que tiene la idea ni de lejos. Ciertamente una serie de más capítulos metería más paja, pero bien planteada podría ser la leche. Os la recomiendo mucho.

Ah y Luz y yo nos comimos un dragón en la cena xDDD

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19.8.07

Viaje a Irlanda (II)

Día 2 (8 de Agosto): Waterford.
Por la noche del primer día decidimos que al día siguiente, tanto porque estábamos cansados como porque necesitábamos pasar por al oficina de turismo, iríamos por la mañana a dar una vuelta por la ciudad de Waterford. Nos levantamos tranquilamente y cogimos el bus para la ciudad.

Waterford, llamado Port Láirge en gaélico, es un pueblo grande o una ciudad pequeña, lo que prefirierais, que sus habitantes suelen denominar “city” y los de otros lados “town”, capital del condado de idéntico nombre. Se levanta junto al río Suir, teniendo el núcleo urbano a un lado y almacenes y la estación de tren al otro. Como ya comenté, casi todas las casas son de pocas plantas y muchas pintadas con colores vivos.

En el paseo que dimos vimos varias cosillas, aunque tampoco especialmente interesantes. Hay una librería bastante grande y muy acogedora, pues tiene mesas y sillas para que te sentaras a tomar un café mientras leías los libros de allí, un poco como aquí se puede hacer en Fnac. También encontramos dos tiendas frikis, aunque pequeñas y tampoco con muchas cosas. Una parecía estar en plena expansión, mientras que de la otra salimos preguntándonos de que vivía su dueño xD. Vimos también las ruinas de una iglesia en el centro. Parece que todos los pueblos y ciudades tienen al menos una iglesia en ruinas, herencia de la guerra civil de independencia entre católicos y protestantes, o de la edad media, que igualmente es producto del puteo continuo entre los ingleses y protestantes, y la población católica.


Nota: Me temo que no tengo fotos del centro de la ciudad, pues yo no hice aunque creo que Ser sí.

Desgraciadamente aún no me ha podido pasar las suyas.A parte, paseamos por las calles principales y pasamos por la “plaza mayor”, cuyo nombre no recuerdo y que tenía asientos de piedra que a Luz le recordaban a ataúdes o sarcófagos ^^. Pasamos también por el centro de información turística, a pillar horarios de buses y trenes y de paso a comprar regalos, sobre todo pines xDD

Había también un par de museos, uno situado en un amplio edificio del centro y otro localizado en una torre medieval, la “Reginald Toser”, que había servido a lo largo de su historia como torre vigía, guarnición, tesorería, prisión, polvorín y ahora como museo de la ciudad, con una maqueta de la ciudad vikinga primitiva y seguramente habría algunos pocos restos arqueológicos y algunas placas explicando su historia.

Digo seguramente, porque no llegamos a verlo. Era tarde y el padre de Luz estaba a punto de venir a recogernos al salir del trabajo. Yo entré un momento, vi la maqueta y pregunté por el precio y el horario, por si otro día había oportunidad. A mi como me gusta la historia pues me llama bastante entrar a esos museos, aunque no sean gran cosa. De hecho, el padre de Luz nos comentó que ninguno de los museos era nada que valiera realmente lo que cuesta su entrada: “cuatro piedras que lo mismo son restos arqueológicos que cantos rodaos” comentó.

Una recomendación para cualquiera que vaya a irlanda es que si puede se lleve un carné de estudiante. Allí prácticamente todos los museos, lugares turísticos y similares, tienen descuento de estudiantes. Y no un descuento cutre, en algunos más de la mitad del precio, como de 5 euros a 2,10. Lo cierto es que con decir estudiante, si tienes cara de ser estudiante ni te piden enseñar el carné en la mayoría de sitios, aunque en algunos se ve que nos vieron cara de timadores y sí nos lo pidieron, aunque dieron por válido nuestros carnés universitarios aunque fueran de aquí.

Por la tarde estuvimos frikeando hasta que decidimos ir a ver si encontrábamos una zona más o menos tranquila de campo, que no fuera propiedad privada, para tirar con el arco de Luz. Desgraciadamente, después de una hora de caminar y meternos en alguna propiedad privada nos dimos cuenta de que todo estaba parcelado y bien parcelado por todos lados alrededor de la urbanización y de la carretera que sale de Waterford. Así que, frustrados nuestros planes, nos dimos una vuelta hasta un supermercado, porque querían comprar algunas cosillas, y de paso vimos una pequeña iglesia con un jardín muy descuidado lleno de lápidas y tumbas bastante abandonadas. Nos llamaron la atención varias de ellas de lo que parecían masones por los signos que tenían. Yo, tan friki como siempre, me planteé la posibilidad de que fueran sectarios de Cthulhu, pues la iglesia tenía toda la pinta de poder servir de base a tal secta y en el jardín, por la noche, seguro que salen ghouls… Nada, que soy un friki.

Ah y, sólo por presumir un poco, cuandoe stabamos fuera del supermercado estuve intentando hacer fotos a algunos cuervos que rondaban por allí, y que pasaban a metro y medio de nosotros volando. En una de estas, lance una foto a toda leche , sin apuntar ni enfocar ni nada, y por algún milagro conseguí pillarle genial en pleno vuelo. Aquí os la dejo.

Por la noche frikeamos, jugamos al Wesnoth, amén de viciar a las consolas de Ser xD, y decidimos que al día siguiente iríamos temprano a Kilkenny, un pueblo, capital del condado de mismo nombre, situado al norte de Waterford, a hora y media de Waterford en bus.

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17.8.07

Viaje a Irlanda (I)

Regreso de mi ausencia, y no una ausencia por desidia, sino porque he estado de viaje. En concreto he visitado durante 9 días el sur de Irlanda, por invitación de mi amiga Luz, pues su padre vive temporalmente allí por motivos de trabajo. Todo comenzó hace unos meses, cuando se le ocurrió proponernos que nos fuéramos unos días con ella, y sus padres claro, a su casa en Waterford. Al final Ser (conocido como S. por aquí) y yo aceptamos la oferta y compramos unos billetes muy económicos con un par de meses de antelación. Salida 10:40 del 7 de agosto vuelta el día 16 a las 6:40 (de la mañana xD)

Para ser sincero es la primera vez que salía de España y lo hice con bastantes ganas. Últimamente me está saliendo cada vez más una vena innovadora, aventurera y viajera que hasta hace unos años no tenía. Por tanto, esta era una oportunidad que no podía dejar pasar por alto.

En estos nueve días hemos visitado bastantes sitios interesantes por todo el sur y este de Irlanda, amén de frikear y hablar todo lo que pudimos. En resumen, ha sido un viaje muy interesante turísticamente, la leche en términos de compañía y genial si tengo que ponerle una nota. Y para quien se aburra ahora en verano y no tenga nada mejor que leer, para quien quiera saber cosillas de Irlanda para un futuro viaje, o para nosotros para que siempre podamos recordarlo vivamente, voy a escribir una serie de post contando nuestras andanzas por la Isla Esmeralda.

Nota: Como escribo pensando en que esto puede leerlo alguien que sencillamente esté interesado en Irlanda y no en mis vacaciones, voy a escribir las descripciones de los lugares y sitios que he visto y mi impresión sorbe ellas en cursiva, separado del resto de la narración.

Día 1 (7 de Agosto): Llegada a Cork y viaje a Waterford.

El periplo comienza con Ser y yo en Barajas el día 7, a eso de las 8 de la mañana. Luz nos aguardaba ya en Waterford, pues había viajado un día antes que nosotros, junto con sus padres, desde el aeropuerto de Alicante.

Algo que nosotros no sabíamos y hay que tener en cuenta, es que, según nos informaron, hay una nueva normativa respecto a los billetes online. Según esta normativa la facturación de equipaje no se incluye directamente en los billetes comprados por Internet. El precio de la facturación son 8 euros por persona. Afortunadamente, para mí, mi equipaje no llegaba al peso máximo de equipaje de mano y no me vi obligado a facturar. Por otro lado Ser sí tuvo que facturar el suyo. Es lo que tiene llevar una maleta el doble que la mía casi xD

Además de ser mi primer viaje al extranjero, era también mi segundo viaje en avión y el anterior fue por la noche, por lo que no vi mucho. Lo cierto es que he descubierto que me encanta volar e ir mirando las increíbles vistas que proporcionan la altura, así que espero que me perdonéis si me extiendo en la descripción del vuelo.

A medida que el avión aceleraba por la pista y comenzaba a levantarse, el suelo pareció empujarnos hacia arriba al mismo tiempo que huía de nosotros. Cada vez más altos, la tierra parecía una maqueta, o uno de esos videojuegos de estrategia. Pronto, sin embargo, dejó de percibirse el detalle de la tierra, para volverse una superficie parda y amarilla, salpicada de manchas verdes de árboles y pequeños núcleos urbanos, con algunas nubes suspendidas sobre la tierra, pero debajo de nosotros. Finalmente ascendimos lo suficiente, imagino que por encima de la troposfera (es decir unos 10 Km.), como para que todas las nubes quedasen bajo nosotros y la tierra fuera indistinguible.

Entonces me comenzó a entrar sueño, pues habíamos dormido más bien poco esa noche y caí dormido casi todo el resto del viaje. Cuando volví a despertarme se veía el azul océano atlántico bajo las nubes. A ratos, estas parecían islas en el mar y en otras ocasiones campos blancos con lagos azules, o magníficos acantilados formados por los cúmulos, que daban a un mar blanco de estratos, bajo el que se veía el océano. Sin duda, con estas vistas, la analogía que existe entre las naves del mar y las naves del aire cobra una enorme verosimilitud. También pude notar en la línea del horizonte, la curvatura terrestre, aunque era muy leve y no creo que alguien que no supiera que debía verlo, se hubiera percatado.

Al rato vi la línea de costa de Irlanda de la zona de Cork, nuestro destino. Poco a poco el mar de nubes comenzó a acercarse a nosotros. Primero los cirros, esas nubes que parecen penachos sueltos en el cielo, llegaron a nuestra altura y parecieron acompañarnos durante unos momentos, antes de remontar el vuelo sobre nuestras cabezas. Entonces comenzamos a deslizarnos sobre la masa de cúmulos y estratos, que eran literalmente un suelo bajo nosotros. Entonces empezamos a sumergirnos en ellas y la vista se llenó de niebla para, de repente, despejarse y mostrarnos claramente la costa.

Al poco el avión estaba considerablemente cerca del suelo y desde mi ventanilla no había visto ni la ciudad de Cork ni el aeropuerto así que, de pronto, me encontré con que el avión estaba a unos veinte metros de una pradera verde con sus vacas, y aunque imaginaba que la pista estaba bajo nosotros, la sensación fue de aterrizar en medio de un campo xDD. Cuando bajamos del avión hacía fresco aunque esperábamos algo peor, por lo que nos había dicho Luz, y el cielo estaba bastante despejado. Luego nos dijeron que realmente ese había sido un día bastante atípico, incluso tratándose de verano.

El aeropuerto de Cork resultó ser liliputiense en comparación con Barajas, por lo que no nos costó encontrar la salida y la parada de buses en dirección a la ciudad. Por cierto, vaya ladrones, 5 euros por llevarnos al centro de Cork… Aunque al parecer había otro bus algo más barato, pero que no vimos hasta que ya estábamos montados en el otro. En Cork no estuvimos mucho, dimos una vuelta por el centro de la ciudad, que no estaba mal aunque tampoco era nada llamativo. Al igual que en el resto de ciudades y pueblos que pudimos ver, casi toda la ciudad carecía de edificios altos, siendo lo normal una o dos plantas a lo sumo cuatro. Y eso por el centro de la ciudad, pues en los alrededores son todo casas de un piso (2 plantas, me refiero).



En general, parece que la población en Irlanda vive bastante dispersa, en multitud de urbanizaciones y zonas residenciales anexas al centro la ciudad o en parcelas cercanas. Al revés que aquí, no son pequeños núcleos cercanos a la ciuda,d sino que consiste en una trama de casas, campos particulares y urbanizaciones que se extiende alrededor de la ciudad, sin espacio intermedio. Esto tiene el problema fundamental de que el coche se hace muy necesario para moverse, por las distancias, y el transporte público, tanto urbano como interurbano es como aquí, aunque me pareció que más caro.

Otra cosa curiosa es que muchas casas, tanto del centro como de las afueras, están pintadas de variados colores, como queriendo cada una diferenciarse de las demás. Seguramente, en un lugar donde el paisaje puede resumirse en dos colores: verde y gris, es natural que les gusten las casas de colores vivos.


Aunque entre nosotros bromeamos diciendo que eran para que al volver del pub, los irlandeses pudieran identificar su casa, aún con unas cuantas Guiness en el cuerpo xDD.
El viaje desde Cork a Waterford se hizo bastante lento y mientras Ser dormía, yo aproveché a mirar el paisaje. Había vistas realmente bonitas, aunque supongo que así me parecían por al falta de costumbre de verlo todo de un verde exuberante a mi alrededor. Aunque he de decir que estaba todo bastante parcelado por todas partes, y en esas parcelas junto a la carretera se veían prados con vacas, ovejas o caballos.




Tengo que comentar que las carreteras de Irlanda son más bien malas. Eso me había comentado Luz, y aunque al ver la carretera Cork-Waterford me pareció que había exagerado, pues era una carretera como una nacional española, en los siguientes días me di cuenta que no era tal exageración. El buen estado de esa carretera es debido a su importancia, pero la mayor parte de carreteras del país son estrechas y carecen de arcenes, lo que da la sensación de que te vas a caer si no tienes cuidado y si te cruzas con un camión u otro vehículo grande, podéis imaginaros. No es que sean malas, pero no permiten ir muy rápido. Y creo que el concepto de autopista les es completamente ajeno, aunque por otro lado no parece que sean necesarias en absoluto.

Cuando llegamos a Waterford esperamos un poco a que llegara Luz con su Familia a recogernos. La culpa fue mía, pues hay dos sitios donde paran los buses en la ciudad y yo le di un toque, lo que creí que significaba la parada del río y no, habíamos acordado que eso sería la parada del otro lado de la ciudad xD Conocimos allí a sus padres, aunque nosotros conocíamos a su madre de vista. Fuimos todos en coche hasta su casa, que estaba en una urbanización a las a fueras de Waterford, y allí los bultos y descansamos.

A eso de media tarde salimos a dar una vuelta para conocer los alrededores y Luz nos llevó a un cementerio cercano, que tiene una zona nueva y una zona más vieja, separados por unos setos. Lo cierto es que eso de visitar un cementerio puede parecer algo un tanto siniestro y es posible que sea así en los de aquí o en las zonas nuevas de algunos de Irlanda, pero la zona vieja del cementerio tenía un encanto especial. El típico encanto de los paisajes de Poe o Bequer, siniestro al tiempo que “romántico”. Había gran cantidad de cruces celtas y lápidas que décadas de intemperie habían dejado casi ilegibles, cubiertas de líquenes. Se escuchaban además a los cuervos, dando un toque que ninguna foto puede reflejar al ambiente. Os aseguro que caída la noche o un día con bruma, sería exactamente como de un relato romántico.




Otra cosa que me sorprendió desde que llegamos a Waterford, es la cantidad de cuervos que hay por todas partes. Son casi como aquí las palomas, con la salvedad de que allí también hay palomas. Y lo mismo los veías en medio de la ciudad, mirándote con recelo, que al borde de la carretera ignorando los coches o en el tejado de la casa frente a la nuestra. Y la verdad, los cuervos me parecen aves con mucho mas encanto que las “ratas con alas. Son aves grandes, que imponen respeto y bastante más inteligentes que otras. No parecían temer demasiado a los humanos, aunque se ve que no les inspiraba confianza el que me acercase con una cosa en la mano, mi cámara, que podían identificar con una piedra o un objeto peligroso.
Después de eso volvimos a casa porque, pese a ser verano, allí refresca bastante pronto. De hecho a partir de las 6 apetece poco estar por la calle. Más o menos, para hacerse una idea es como a las 6 de la tarde aquí en octubre o noviembre.

El resto del día nos dedicamos a frikear, jugando al spacemunchkin, el Ánima, al wesnoth y un juego de cartas que no conocía, el “Ruse & Bruise” que está muy bien, aunque casi siempre pierdo. De hecho al que más jugamos estos días.

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1.8.07

Libros de verano

Una de las cosas que tiene el verano es que, tenga tiempo libre o no, leo mucho más que de normal. He dado cuenta de unos cuantos libros últimamente, ni de lejos tantos como en otros veranos, por desgracia. Casi todo ha sido fantasía, que después de meses sólo con ciencia ficción ya tenía ganas de variar.

En primer lugar he vuelto a leerme Las Crónicas de la Dragonlance, después de unos 10 años desde que los leí la primera vez. Para ser sincero no recordaba casi nada de la historia, sobretodo porque la mayor parte de mis recuerdos son de las crónicas que, desgraciadamente, leí antes que las leyendas, luego me hice a mi mismo un buen spoiler.
Después de 10 años de olvido, tenía casi toda la historia en blanco, excepto breves pasajes. Por tanto mi juicio respecto algunos pasajes y la calidad de la obra estaba distorsionada, y ahora tengo una mejor impresión de su calidad. Sin embargo, dentro de la obra de W. y H., El Ciclo de la Puerta de la Muerte sigue en primer lugar, muy por encima de las Crónicas.
Creo que sobra comentar las archiconocidas Crónicas de la Dragonlance, y para aquel que no las haya decido, sólo le diría: es un clásico y como tal hay que haberlo leído al menos una vez.

Después leí un curioso libro de Ciencia ficción, el último que me quedaba de la colección, titulado El Fin de la Infancia de Arthur C. Clarke. Un libro entretenido e interesante, aunque en una línea un tanto filosófica que tal vez no sea del agrado de todos. Para mí la ciencia ficción es la posibilidad de la especulación, del “¿y si…”, de jugar con el tiempo, la tecnología y la historia.

Si me permitís haré una sinopsis rápida y quien no quiera ningún spoiler que mejor salte este párrafo: En esta historia se plantea la llegada de una raza alienígena a la tierra de 1975, en plena guerra fría. Esta raza no llega con fines bélicos, sino que su objetivo es, administrar a los humanos y supervisarlos. Se plantea entonces la perdida de la libertad por parte de la humanidad, a cambio de un camino hacia un paraíso terrenal y el misterioso destino que aguarda a la humanidad y que sólo conoce esta extraña raza.

Seguramente a mí me ha gustado porque habla de una posibilidad que yo me he planteado algunas veces y que tiene que ver con mi consideración hacia el comportamiento de la humanidad en conjunto, que para no extenderme resumiré como errático e infantil. En resumen un buen libro, corto y ligero, con planteamientos interesantes y que se hace entretenido.

Finalmente he conseguido en un golpe de suerte Los Hijos de Húrin, el último libro que se ha publicado de Tolkien, por su hijo, C. Tolkien, claro. Leer Los Hijos de Húrin me ha hecho recordar lo mucho que echaba en falta la narrativa de Tolkien. Hace mucho, demasiado, que no leo los libros del maestro y la verdad este libro ha sido un reencuentro. Ahora me ha entrado el gusanillo por leerme de nuevo El Silmarillion y el Señor de los Anillos.
En este libro se cuenta la historia de Húrin y de su hijo Túrin Turambar. Historia que es conocida por todos los que hayáis leído El Silmarillion o los Cuentos Inconclusos y que se cita en algunos lugares del Señor de los Anillos. Sin embargo esta versión es sustancialmente más larga y completa que las demás y ha sido construida por el hijo de Tolkien a partir de las muchas versiones correcciones y fragmentos que dejó su padre. Hay tanto un epílogo como un prólogo en los que C. Tolkien explica que textos ha usado y porque los ha elegido, así como las diferencias con las otras versiones. Los cambios, asegura él, que ha introducido respecto los escritos de su padre son mínimos y los justifica todos. Lo cierto es que yo al leerlo leo a J.R.R.Tolkien en su estado más genuino. Una narrativa épica, digna de las historias mitológicas anglosajonas, que cuenta la historia de la maldición que Morgoth lanza a Húrin y a todo su linaje y la lucha de Túrin contra su terrible destino.
Un libro realmente recomendable, con una edición bastante lujosa, supongo que para justificar ponerlo a 20 lerus. Peor bueno, se agradece que tenga tapa dura e ilustraciones, al menos en mi caso que me ha salido gratis ^^

Y ahora, a por las Leyendas de la Dragonlance.

Ya sé que es un post un tanto triste, pero no tenía más inspiración para mejores temas o para hablar mejor de estos libros.

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