Viaje a Irlanda (IV)
Aunque he tardado en volver a ponerme a escribir, aquí estoy de nuevo con una nueva entrega del viaje a Irlanda. Siento el retraso, un viaje a casa de Kei y que estos días he andado liado con otras cosas, como estudiar y hacer mi juego, me han demorado. Por otro lado la demora también está excusada debido a que algunas fotos de Blarney Castle las tenían Ser, y me las va pasando poco a poco.
Lo malo es que muchos detalles se me habrán enfriado en la memoria, aunque la verdad, viendo las fotos creo que recordaré todo lo relevante.
Día 5 (11 de Agosto): El mejor día. Parte I
Tal como anuncio en el título este fue, para mi gusto, el mejor día de todos. Como era sábado, el Padre de luz había propuesto llevarnos a todos, es decir nosotros tres y los padres de Luz, en coche a ver algunos sitios que, por la distancia y su accesibilidad, se nos habría hecho realmente incómodo o imposible de visitar. Y desde luego voy a agradecer su invitación eternamente, porque fuimos a ver dos de los mejores sitios. Y como son los dos mejores sitios, me temo que me he entusiasmado en las descripciones, por lo que este día lo voy a narrar en dos posts.
Salimos pues el sábado y “para variar” estaba nublado y amenazando con llover. De hecho no llevábamos mucho tiempo de viaje cuando comenzó a llover a ratos y a haber algo de bruma. Primero Ser, luego Luz y finalmente yo caímos dormidos, pues el trayecto era largo y las vistas aburridas, debido a la lluvia, la bruma y a que era la carretera a Cork, que ya habíamos visto hacía unos días.
Antes de llegar a nuestra primera parada, el padre de Luz se despistó y acabamos por unas carreteras “rurales”, es decir, unas carreteras que sólo podían llamarse así debido a los restos de agrietado asfalto que tenían, aunque lo desmintiese el hecho de que el coche fuera apartando ramas de árboles, y que finalmente terminaron en camino de tierra. Así perdidos y viendo alrededor nuestro campos y casas envueltos en bruma, Luz y yo empezamos a bromear: Primero que sí estábamos en un camino fantasma, un poco en plan Silent Hill, y cuando llegamos a un callejón sin salida que terminaba cerca de una casa, nos reímos diciendo que la casa era obviamente una casa fantasma.
Después de retroceder y tomar el camino correcto llegamos al pueblo portuario de Kinsale, a unos pocos kilómetros al oeste de Cork. El pueblo está situado en una ensenada, desembocadura de un ancho río, que es un emplazamiento inmejorable para su puerto. De hecho, durante siglos este puerto fue uno de los más importantes del sur de Irlanda y su control era vital para Inglaterra. Precisamente por ello se construyó en 1677 un fuerte, típica fortaleza en forma de estrella del siglo XVII, en la entrada de la ensenada, de tal forma que podría proteger o cerrar el puerto con sus baterías, en una zona que sería estrecha y de difícil maniobra para una flota. Además, en caso de caer la ciudad, ante los rebeldes Irlandeses, por ejemplo, el fuerte podría resistir fácilmente y mantener el tráfico marítimo cortado. Este fuerte, Charles Fort, fue nuestra primera parada del día.
Cuando nos acercábamos al fuerte vimos un trío de placas, una en gaélico, otra en inglés y otra en español. En ellas se conmemoraban los 400 años de la expedición de una flota expedicionaria española, comandada por Juan del Águila, que en 1602 (1601 según el calendario juliano) había partido desde Galicia con el objetivo de ayudar a los rebeldes irlandeses contra los pérfidos ingleses, con quienes estábamos liados en la Guerra de los Nueve Años. Y ya que estoy dando nociones de historia, añadiré el desenlace: La flota española tuvo problemas varias veces, como no, con los eventos atmosféricos, a los que se añadió el que los ingleses cortaron el paso a los irlandeses, quedando los esfuerzos españoles e irlandeses descoordinados. Las tropas españolas se atrincheraron en Kinsale, y después de una de esas defensas heroicas que tan bien se nos daban en la época, superados numéricamente y jodidos hasta las orejas, los ingleses ganaron, como no.
Al margen de las batallitas (¡como se nota que me gusta la historia!) el lugar era genial. Yo sólo había estado antes en una fortaleza en forma de estrella, la de Pamplona, y eso fue antes de haber estudiado historia militar, así que esta vez disfruté mucho más, sabiendo lo que veía. Mientras nosotros entramos, los padres de Luz se quedaron fuera, pues ya lo habían visto en otra ocasión.
Nada más entrar vimos una horrorosa “escultura” moderna en medio del patio principal. No pegaba ni con cola, una mierda en mi opinión. Al parecer, a algún lumbreras de Irlanda se le ocurrió que poner una docena de cachivaches feos, que empeñan en titular arte moderno, en medio de un fuerte del S. XVII sería “atractivo”:
(está en la esquina superior derecha)
Nos dirigimos entonces al pequeño museo del fuerte, en el que había muchas explicaciones sobre la Batalla de Kinsale, el fuerte, su historia y sobre el uso de este tipo de fuertes en la época; pero poco que ver. Lo más destacable eran unas maquetas de Charles Fort y otro fuerte, más pequeño y que es de 1602, situado al otro lado de la ensenada, frente a Charles Fort. Además había unos mosquetes de la época, o eso decían, y algunas muestras de munición de artillería y mosquete.
Dimos una vuelta completa al fuerte, pasando por todos sus bastiones. Los muros están bien conservados, pero los edificios del interior es decir, los antiguos barracones, almacenes, etc. estaban todos en ruinas. Creo que unas imágenes valen más que mil palabras (mías claro xD)
Por suerte nos llovió muy poco mientras estuvimos en el fuerte, aunque como podéis ver por las fotos, está bien nublado el día.
(Cabo de Guardia Ser xD)
Cuando salimos del fuerte hora y media mas tarde, nos sentamos en un muro junto al parking a comer todos. Había por allí bastantes cuervos, más atrevidos que los que había visto hasta ese día. Uno se posó en el muro, relativamente cerca, mirándonos curioso y yo diría que expectante. O tal vez, más seguramente, mirase expectante a nuestra comida. Así que le echamos alguna corteza, y tras mirarla y vigilarnos durante unos momentos se acercó a penas a dos metros a cogerla. Fue ahora, al verlo de cerca, que Ser pudo darse cuenta que un cuervo tiene un tamaño más que considerable y un pico de lo más respetable. Gracias a esa comida, pude hacerle algunas fotos realmente buenas.
Después de comer nos dirigimos a Kinsale, lo vimos rápidamente y la verdad poco más puedo decir a parte de que es un pueblo bonito. Nos dirigimos entonces a ver el Castillo de Blarney, situado también en un pueblo no lejos de Cork.
Etiquetas: viajes y otros lugares


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