La navidad y papa Noel
Pensándolo fríamente, lo cierto es que para representar la navidad yo pondría, en vez de a Papá Noel, a Corleone o a Capone. Son personajes con grandes paralelismos, pero estos últimos me parecen más entrañables y con más carisma.
¿Qué locuras digo no? Bueno me voy a explicar, a quien le guste ese tipejo de blanca barba y traje rojo mejor que no siga leyendo.
Papá Noel es un mafioso en toda regla y de la peor especie. Vale, Capone y Corleone hacían chantaje y extorsión… pero al menos, no a niños tal y como hace nuestro amigable personaje. Por no mencionar que todo lo que tiene es una pobre fachada como coartada, porque sinceramente, si yo dijera que hay un viejo con pinta de tener problemas mentales en la calle, al que le encanta los niños y que a veces los sienta en sus rodillas… venga hombre, los curas pedófilos parecen monaguillos a su lado.
Por si esto fuera poco, el tío encima es el jefe de una enorme multinacional explotadora. Y no me digáis que no, cumple todos los requisitos. Tiene su sede en un lugar sin leyes de protección laboral y alejado de toda regulación legal. En sus fabricas explota a unos duendes currando todo el año sin cobrar nada (al menos yo no veo duendes de vacaciones por la costa de levante en verano). Aunque claro, quien asegura que son duendes es precisamente él, porque no creo que nadie los haya visto realmente, y seguro que lo hace para que así no se les puedan aplicar los derechos humanos. Seguro que son niños tercermundistas, al estilo de tantas multinacionales. A ver: si las zapatillas de deporte y los balones los fabrican niños del tercer mundo ¿por que no van a fabricar el resto de artículos de regalo? Vaya ahora que lo pienso tal vez he estado engañado todo este tiempo, y en realidad los artículos de marca de las multinacionales no lo producen niños del tercer mundo, sino duendecillos mágicos…
Y al que me diga que regala los juguetes a los niños le diré ¡Y un cuerno! ¿Acaso trae juguetes a los niños pobres? Pues eso, un saca cuartos.
Si camináis por las calles por estas fechas seguro que veréis cientos o miles de sus representantes, comiéndoos la oreja para que os deis a una fiebre consumista ¿Quién no conoce sus eslóganes?
“feliz Navidad” dice el tío ¡Y tan feliz! con la tajada que se va a llevar…
Mi conclusión es lo que comenté al comienzo: que Corleone o Capone sería personajes más entrañables para estas fechas. Porque sinceramente, si se te acerca el Capone (encarnado por Robert de Niro) diciéndote con su tonillo de mafioso “¿Qué has sido bueno chaval? ¿has sido bueno o voy a tener que sacar el bate? Por que yo soy amigo de mis amigos pero si alguien me jode…” A ver en ese plan a que niño se le ocurre hacer algo que no debe.
Imaginaos el momentazo, en vez de carbón te dejarían una cabeza de caballo. Eso es estilo, lo demás gilipolleces.
Me he metido muy a gusto con el señor Papá Noel y no he dicho nada de los Reyes Magos. Debe ser porque a esos les tengo más cariño. Pero en cualquier caso sacad vuestras propias conclusiones, que tres tíos que dicen ser gobernadores autoritarios y vienen de oriente medio no pueden traerse nada bueno entre manos. Encima seguro que son lideres de alguna secta, que para algo son reyes magos y yo no les he visto hacer ningún truco a lo Tamariz.
Bromas a parte y hablando ya en serio, Papa Noel es la quinta esencia de la navidad que tenemos actualmente. Es un personaje entrañable, todo sonrisas, mensajes de amor y paz, con maravillosas películas sobre lo hermosa que es la navidad y todo eso. Y debajo, si le despojamos a él y a la navidad de ese engaño publicitario, porque no es otra cosa, ¿Qué nos queda?
Nos queda una temporada en la que se fomenta el consumo desenfrenado y el derroche. Bajo palabras como “fraternidad” lo que se oculta es “compra”, cuando dices “feliz navidad” estás queriendo decir “consume”. Nos pintan la navidad como época mágica de felicidad, porque así relacionamos el consumismo con la felicidad y la felicidad de la navidad con su consumismo. Además si alguien se atreve a decir algo en contra de la navidad, tal como se entiende actualmente claro, le saltan al cuello hordas de ignorantes llamándole amargado, poco romántico o señor Scrubs.
La navidad es el engaño del siglo para hacernos consumir a lo loco, y lo peor es que aunque sabemos que consumimos en exceso, que compramos cientos de cosas que no son necesarias lo justificamos porque “es navidad”.
Muy cierto que la navidad tiene su lado bueno (al menos para quién le guste reunirse con la familia), pero nada podría justificar ese lavado de cerebro colectivo.
Mensajes de paz a los hombres y felicidad y amor, pero nada sobre como este consumo sume en la miseria a dos de cada tres seres humanos. Nada sobre que es precisamente esta época la quintaesencia del primer mundo actual.
Si los niños son tan listos como para terminar dándose cuenta que Papa Noel no existe, que no tiene duendes que fabriquen los juguetes y que los regalos los compran los padres, por qué los adultos no logran darse cuenta que al igual que Papa Noel no existe, tampoco existe la navidad excepto como tapadera para el consumo. Por qué no se dan cuenta que mucho de lo que compran está fabricado por gentes esclavizadas y no por duendecillos felices. Por qué no se dan cuenta que todo ese consumo está destruyendo la herencia que dejamos a nuestros hijos.
Lo siento niños, siento haberos dicho la verdad sorbe la navidad, pero ya sois mayores y tenéis que crecer. Papa Noel no son los padres, son las multinacionales.
¡Feliz Navidad!
PD: Si no me creéis, fijaos por la calle. Mirad cuantos anuncios relacionan el comprar un producto con la ilusión de la navidad, o lo bonita que es, o la felicidad o la solidaridad navideña y lo bonito y bello que es el mundo. Mirad cuantos productos necesitáis para poder ser felices estas navidades…
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